
Internet está lleno de simulaciones científicas. Y precisamente por eso nació AulaQuest.
Porque el problema nunca fue encontrar una animación donde una pelota cayese, dos cargas se repeliesen o un planeta diese vueltas alrededor del Sol.
De esas hay unas cuantas.
El problema era encontrar algo que un profesor pudiera mirar y pensar:
«Sí. Esto lo quiero utilizar mañana en clase.»
Durante años hemos tenido básicamente tres opciones.
Grandes plataformas con muchísimas simulaciones, pero a menudo muy simplificadas, pensadas para que todo sea accesible y visual aunque a veces el fenómeno científico termine pareciendo un juguete.
Webs educativas llenas de pequeños simuladores que cumplen su función, pero con interfaces antiguas, publicidad alrededor o experiencias demasiado sencillas.
Y después están esos maravillosos proyectos personales hechos por alguien que sabe muchísimo de física...
y que parecen necesitar un máster para averiguar qué hace el tercer deslizador de la derecha.
"No quería hacer otro juguete científico. Quería simulaciones que entrasen por los ojos y, cuando empezaras a rascar, tuviesen física y matemáticas de verdad debajo."
Porque nuestros alumnos viven rodeados de interfaces espectaculares.
Videojuegos.
Aplicaciones.
Mundos 3D.
Herramientas que responden instantáneamente a cada movimiento.
Y después llegan a clase de ciencias y, demasiadas veces, les ofrecemos una interfaz gris con cuatro botones diminutos y esperamos que aquello despierte una vocación.
Era mejorable.
Soy José Luis, estudio Física en la UNED y AulaQuest empezó precisamente por ahí.
Quería construir las herramientas que a mí me habría gustado encontrar mientras estudiaba:
simulaciones científicas visualmente potentes, agradables de utilizar y suficientemente profundas como para tomarse la ciencia en serio.
Si estás estudiando fuerzas, quiero que veas las fuerzas.
Si estás trabajando con vectores, quiero que puedas analizarlos.
Si el fenómeno genera una gráfica, quiero que esa gráfica te ayude a entender qué está ocurriendo.
Si detrás hay una ecuación importante, no quiero esconderla debajo de una alfombra para que todo parezca más fácil.
Aquí se puede jugar con la ciencia. Pero la ciencia sigue siendo ciencia.
Hasta ahí, AulaQuest podría haberse quedado simplemente en una colección de buenas simulaciones.
Y ya habría estado bastante bien.
Entras en una simulación, la proyectas, la compartes con tus alumnos y la utilizas tal cual.
No tienes que configurar absolutamente nada.
Pero entonces aparece el problema que conoce cualquier profesor que haya intentado utilizar una simulación en clase.
La simulación está pensada para todo el mundo.
Tu clase, no.
Quizá das Secundaria y hay tres controles que hoy solo van a distraer.
Quizá estás en Bachillerato y quieres justo lo contrario: enseñar más información y trabajar el modelo matemático con mayor profundidad.
Quizá quieres que todos comiencen con la misma velocidad, la misma masa o la misma altura porque vas a desarrollar un problema concreto.
Quizá quieres ocultar un dato y convertirlo en la incógnita.
Quizá simplemente quieres escribir:
«No toquéis esto todavía. Primero decidme qué creéis que va a ocurrir.»
Y ahí es donde AulaQuest cambia bastante.
Puedes coger cualquier simulación y adaptarla a tu grupo.
No tienes que construir otra.
No tienes que programar.
No tienes que pedir una versión especial.
Coges la que ya existe y decides qué necesita ver tu clase hoy.
Puedes fijar valores iniciales.
Ocultar controles.
Bloquear variables.
Preparar una situación concreta.
Añadir instrucciones.
Incorporar tu nombre o el de tu centro.
La simulación deja de ser «una simulación de Internet» y empieza a parecerse bastante más a tu clase.
Y entonces apareció la segunda pregunta.
Porque personalizar la simulación está muy bien.
Pero si después tienes que mandar un PDF con las preguntas, abrir un formulario para recoger respuestas y entrar en otra plataforma para mirar las notas...
hemos avanzado aproximadamente hasta el mismo sitio.
Por eso las preguntas también pueden vivir dentro de la experiencia.
Puedes añadir actividades de opción única, opción múltiple, verdadero o falso, completar, emparejar y otros tipos de retos.
El alumno observa la simulación.
Cambia algo.
Hace una predicción.
Calcula.
Responde.
Recibe feedback.
Sin abandonar la práctica que está realizando.
Y tú decides cómo funciona.
Cuántos intentos tienen.
Cuándo aparece el feedback.
Qué respuestas son correctas.
Qué quieres evaluar.
Porque la tecnología educativa tiene una costumbre bastante curiosa de prometer libertad al profesor mientras decide por él hasta el color de los calcetines.
Aquí la idea es justo la contraria.
Además, tus alumnos no necesitan crear una cuenta para hacer una práctica.
Tú la preparas.
AulaQuest genera el acceso.
Ellos entran mediante un código y un alias.
Sin pedirles un correo electrónico.
Sin otra contraseña.
Sin diez minutos de clase dedicados a:
«Profe, no me acuerdo de la contraseña.»
Hacen la práctica y sus resultados vuelven a tu Gradebook.
Ahí puedes ver respuestas, intentos y resultados y descubrir algo bastante más interesante que si han abierto o no un PDF:
qué están entendiendo realmente.
Y cuando tienes varias clases, puedes organizar esas prácticas alrededor de tus grupos.
4º ESO A.
1º Bachillerato.
Física de 2º.
Como quieras llamarlos.
Porque AulaQuest debería adaptarse a la manera en que ya trabajas.
No al revés.
Todo esto parte de una idea educativa bastante sencilla.
La ciencia no nació porque alguien proyectase cuarenta diapositivas y al final apareciese un cuestionario.
Nació porque alguien observó algo extraño y preguntó:
«¿Por qué demonios pasa esto?»
Después midió.
Comparó.
Hizo una predicción.
Se equivocó.
Cambió una variable.
Volvió a probar.
Es decir:
hizo cosas.
Por supuesto que nuestros alumnos tienen que resolver ejercicios.
Tienen que aprender ecuaciones.
Tienen que razonar.
Tienen que calcular.
Pero también deberían tener oportunidades para tocar aquello que están estudiando.
No podemos cambiar la gravedad terrestre para explicar caída libre.
No podemos detener un planeta para estudiar su órbita.
No podemos llenar cada pupitre con un laboratorio completo.
Y hay ciertas experiencias de química que es preferible no improvisar un viernes a última hora.
Pero sí podemos construir buenos laboratorios virtuales.
Y podemos hacer algo todavía más importante:
conseguir que no sean solo sitios donde mirar.
Que sirvan para plantear una pregunta.
Hacer una predicción.
Probar.
Medir.
Calcular.
Equivocarse.
Volver atrás.
Entender.
Por eso AulaQuest no pretende sustituir la pizarra.
Ni los ejercicios.
Ni el laboratorio.
Ni mucho menos al profesor.
Pretende darte algo que hasta ahora estaba demasiado fragmentado:
una simulación científica seria, una práctica adaptada a tu clase y la evaluación de tus alumnos dentro de la misma experiencia.
Y no, tampoco creo que la solución sea poner inteligencia artificial hasta en el botón de cerrar una ventana.
Hay cosas que simplemente tienen que estar bien diseñadas.
Una buena simulación.
Una buena pregunta.
Un profesor que sabe qué quiere provocar.
Y un alumno con permiso para tocar cosas y preguntarse qué está pasando.
Eso es AulaQuest.
Puedes entrar mañana, abrir una simulación y utilizarla exactamente como está.
O puedes coger esa misma simulación, adaptarla a tus alumnos, convertirla en una práctica evaluable y recibir sus resultados.
La ciencia sigue siendo la misma.
Lo que cambia es lo que ahora puedes hacer con ella en clase.
Sigue la aventura de desarrollo
AulaQuest sigue creciendo y muchas de sus mejores ideas aparecen hablando con profesores que están delante de una clase todos los días.
Estoy en Bluesky, X y Facebook compartiendo nuevas simulaciones, funciones en desarrollo y algunas ideas sobre cómo podemos enseñar ciencias de una forma un poco más interesante.
Si utilizas AulaQuest y alguna vez has pensado «estaría bien poder hacer esto...», quiero saberlo.
🎓 Estudiantes de la UNED: Si también estudias ahí, puedes encontrarme en: "jbernal63(arroba)alumno.uned.es"
Empieza por tocar algo.
No tienes que preparar una práctica para descubrir AulaQuest.
Abre una simulación.
Cambia una variable.
Mira las gráficas.
Juega con el modelo.
Úsala tal cual si eso es justo lo que necesitas.
Y si un día piensas:
«Para mi clase estaría mejor si...»
entonces entra en Studio.
Esa frase es exactamente para lo que lo construimos.
¿Hablamos?
Si eres profesor de ciencias y hay algo que te gustaría poder hacer con una simulación y todavía no puedes, escríbeme.
Muchas de las mejores funciones de AulaQuest han empezado exactamente así.
